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JULIO Y SU OPCIÓN SEXUAL

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JULIO Y SU OPCIÓN SEXUAL Había dejado la universidad, acababa de morir su madre, su principal soporte emocional, para soportar el trato agrio de su padre, que era de formación militar, quien muchas veces lo hería con sus palabras toscas y le hacían creer incluso que no le quería, pues era muy estricto, (una vez incluso fue a la universidad pateó la puerta del salón para buscarlo, pues no había llegado a casa por primera vez, por haber asistido a una fiesta). Julio estaba deshecho, miraba las paredes de su cuarto fijamente, no tenías ganas de comer, ni de nada, solo miraba fijamente ese techo blanco de su cuarto, recordando cuando su madre a esa hora le ofrecía el desayuno, cómo lo consolaba cuando estaba triste, cómo lo animaba a seguir sus estudios de derecho, pero ahora su vida parecía no tener sentido, pues para colmo, el amor de su vida, la enamorada que lo había acompañado en su vida universitaria lo había dejado, porque se había enamorado de otro y ya se iba a casar pronto. ...

Esperando al amor (prosa)

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Esperando al amor (prosa) Ella tenía la certeza de que él la amaba pues se lo había repetido al oído muchas veces pero ahora cuando le tocaba demostrarlo  él no llegaba a la cita concertada, y su corazón, ¡cómo le palpitaba! Era las siete de la noche,  y aún tenía la esperanza de que pareciera, que le dijera que se retrasó el carro  o alguna excusa tonta, pero ya daban las  siete y media y no llegaba. Ella esperó y esperó al amor que nunca llegó, sus vestidos se hicieron de piedra, su corazón de volvió sangre y sus ojos mar de llantos. Un amor que creía de marfil se derretía como humo o polvo sus rastros se desteñían en el horizonte. Juan no estaba preparado para una relación seria y por eso dejó a Margarita en una banca solitaria, abandonada. Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados

Los Sinchis (Micro prosa)

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Los Sinchis (Micro prosa) Los levantó de pronto, un ruido seco estrepitoso .Las puertas cayeron destrozadas. Entraron y los sacaron a la fuerza y los hicieron subir a prisa a sus carros.-¡Son los Sinchis!,¡los Sinchis!,gritaba Eusebia. Llegaron al lugar. Los bajaron y les escupían la cara, les pateaban en el estómago y todo el cuerpo, los sometían a barbaridades y luego les disparaban a quemarropa en la cabeza..-"Son enemigos del régimen orden expresa de eliminarlos”. Ya inertes los arrastran y sepultan en los cerros lejanos en fosas ocultas (Son campesinos, estudiantes-en total 69,000 personas desaparecidas en Ayacucho-Perú-(1980-1990). Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados-copyright ©

Basta de mentiras (prosa reflexiva)

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Basta de mentiras (prosa reflexiva) Este mundo es de completa contradicción ¡Basta de mentiras! Se hace congresos de paz y se fomenta las guerras y la compra de armas. Se habla de solidaridad y se cierran fronteras a los refugiados. Se habla de seguridad y hay cada vez más robos y asesinatos. Se habla de respeto a la propiedad y se crean guerras para invadir países, se habla de justicia y la balanza se inclina al poderoso y adinerado. Hablan de vida y fomentan el aborto. Hablan de ecología y contaminan el medio ambiente, con sus pruebas nucleares y bombas radioactivas. Se habla de libertad y quieren encerrar la voz en cárceles (Y la cárcel es para el pobre, pues, para los pudientes hay beneficios. Cárcel dorada o libertad) Se habla también de programas de rescate solidarios y propugnan intereses impagables nada solidarios. El hombre en su ser existencial tiene que reorientar su dirección o pronto seremos causantes de nuestra propia destrucción moral y física. Auto...

Sola (prosa romántica)

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Sola (prosa romántica) Amor, nuevamente estoy aquí en mi cuarto, con el corazón cuajado en soledad y con estas preguntas asfixiantes que rondan mi cabeza sin parar: ¿Por qué lo nuestro tuvo que terminar así? ¿Por qué nuestro amor se acabó como humo efervescente y nos dejó solo su recuerdo de hoja otoñal? Y me llueven mariposas negras de nostalgia, que caen y caen por las ventanas de mis ojos, ¿Por qué si el amor es amor nos hace llorar?... Y quiero cogerme de sus ropas, esas ropas que quedan después de amar y se me escapan de las manos y no lo puedo evitar y entonces me azota nuevamente la soledad con su cara voraz... Nos queríamos, ¡Dios sabe que sí! Solo él sabe contar las gotas que quedan después de amar. Pero entonces vida mía, no alcanzo a comprender en que me equivoqué, ¡Que hice para sufrir este martirio cruel, en estas cortinas que no hablan, en estas paredes que son hiel! Y caigo en la cuenta que al amor no se le fuerza, que es un mar que te visita y que si s...

Mis huellas (prosa poética)

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Mis huellas (prosa poética) Dejo las huellas de mi esencia en las plantas húmedas de mis pies, que tocan las arenas y las playas de la vida. Sí, voy dejando huellas en la arena húmeda, huellas, que nunca más volveré a pisar. En ella se quedarán mis sueños, mis proyectos mi yo, mi esencia de mujer. Los amores que dejé, los sueños que tejí, se quedan, en esas huellas que se deshacen con el viento. La vida corre entre mis dedos tan pronto, vuela ligera, como el agua corre en esta playa solitaria. Camino silenciosa, y mis huellas mojadas me siguen los pasos, las miro fijamente y pienso que de algún modo, se quedó parte de mí, en ese pasado que ya no volverá. Sí, de algún modo, parte de mí se quedó encarcelado en las aguas del ayer. Yo en esencia, soy la misma, pero las huellas del pasado me iluminaron el camino y ahora vivo más completa, más integra. Los errores, las lecciones del ayer, me dejaron sus sabores dulces, y me hicieron nueva mujer... Autora: Edith...

El fruto de mi destino (prosa poética)

El fruto de mi destino (prosa poética) Mordiendo el fruto del destino mi vida se desliza en otoños tranquilos. Estoy feliz, tomé la mejor decisión, ese manzano que me arriesgué a comer un día, para enlazar mi vida contigo, hoy me sabe a sidra exquisita. No fue fácil decidirme, fueron tiempos de espera, fueron tiempos de dudas, si valdría o no la pena. Y arriesgué mi libertad y las comodidades de la casa paterna. Y volé con el príncipe de mis sueños, sabiendo que el hombre a quién amaba la vida por mí entregaba. Pasó la prueba de fuego: Su amor fue a prueba de balas. Y como jaspe de amor delicado todas mis aristas de mujer él respetaba. Hoy disfruto de esos frutos de entrega y sacrificio, en el leño un hogar cálido. Extienden en nuestro nido, sus regocijadas sus alas, nuestros hijos olivo fresco. Amado, cervatillo enamorado, ¡Tú me robaste el corazón por tu sabor a fruto de fidelidad! En ti saboreo seguridad, paso firme para e...